Publicado: Jue, May 18th, 2017

¡Basta de enfrentamientos! ¡Hagamos comunidad!

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Manu Gazón

A poco que hayáis ojeado este blog, ya sabréis que no soy muy dado a los artículos de opinión. Pero en esta ocasión, me he percatado de que tengo algunas ideas rondando mi mente, y es mi deseo compartirlas con vosotr@s, porque pienso que pudiera ser un ejercicio práctico de aplicación de conceptos Odinistas a nuestro día a día.

Como en realidad no sé por dónde empezar, voy a repetir aquí una cita que leí hace un tiempo, y de la que no conozco ni su autoría ni su contexto (y, de hecho, ni siquiera recuerdo dónde la leí…), pero que me parece muy hermosa y didáctica. Decía algo como lo siguiente:cualquier estado está condenado a fallar en el momento en que separe a los gobernantes de los guerreros, porque estará gobernado por cobardes y defendido por bestias. Quizás no fuese exactamente así, pero es como la recuerdo.
¿Por qué empiezo con esta cita? Bueno, nadie es ajeno a los devenires de las distintas asociaciones Odinistas que, a nivel internacional, buscan la consolidación de nuestras creencias desde sus propios estándares y circunstancias particulares, así como la eliminación del oscurantismo de nuestra Fe. Naturalmente, el hecho de no ser una religión sometida a dogmas de fe supone para el Odinismo una dificultad añadida en lo que respecta a su imagen ante una sociedad mayoritariamente cristiana/atea. Hoy por hoy, la red global es el vehículo de comunicación más utilizado, y en ella se producen verdaderos combates dialécticos entre Odinistas de distintos grupos que, en ocasiones, son muy interesantes, pero en la mayoría de los casos no hacen sino confundir al neófito y cansar al veterano.
…Siempre a tortas entre nosotros,…
(Ilustración: “The battle of Maldon”, de Rory W. Stapleton)
 
Por ejemplo, según mi percepción de la situación actual, he observado una división que está más allá de siglas o de países: por un lado, existe una corriente, fuerte e impetuosa, de jóvenes Odinistas que buscan revivir el concepto de las hermandades guerreras (las conocidasmännerbünde Germánicas), que tienden a ver en la figura del sacerdote una especie de cobarde moralista y decrépito, y de la que quieren desentenderse, escudándose en la concepción sesgada de que nuestros dioses son dioses guerreros y que en varias de nuestras tribus no existía ninguna clase de sacerdocio. Por otro lado, en contraposición a éstos, tenemos a una veterana rama de estudiosos Odinistas, quienes sentaron las bases del moderno Odinismo, los cuales, una vez perdida la fogosidad de la juventud, buscan seguir aportando sus conocimientos y sabiduría a nuestra comunidad, y tienden a ver en los jóvenes guerreros una amenaza a nuestro concepto de la fe, viéndolos como una suerte de “falsos creyentes”, más interesados en beber y pelear que en cumplir con la Tradición y con las ceremonias estacionales. ¿Acaso no se dan cuenta, unos y otros, que no existe tal división (salvo en sus cabezas, obviamente)? ¿Acaso no ven que los sabios deben esforzarse en mantener las tradiciones y avivar la faceta marcial de nuestra Fe, del mismo modo que los ardorosos jóvenes necesitan un sacerdote preparado que sea capaz de oficiar las ceremonias de un modo adecuado y que no ofenda a los dioses?
Si nos centramos en la concepción de nuestra Fe, volvemos a observar esa animadversión, principalmente entre las dos corrientes mayoritarias: el Universalismo y la postura Folkish. Los ataques entre ambos grupos no cesan, y se me antojan cada vez más virulentos. Eso me preocupa. Personalmente, todos mis lectores saben que profeso una profunda convicción Folkish. En el pasado Alþing de Invierno del COE, se debatió con intensidad al respecto de lo sucedido en otra gran organización Odinista como es la AFA, al retirarse su Alherjargóði, el señor Stephen McNallen, y al desaparecer súbitamente su delegación española, debido al parecer por diferencias con las posturas de su nuevo líder. Hasta entonces, el sentir mayoritario dentro de COE era la corriente Folkish y, aunque no se excluía a nadie, esto es un hecho, pero comenzó a cundir la preocupación de la mala fama que tomaba esta corriente a nivel nacional, y se buscó una manera de mitigar esa posible mala imagen, por lo que se consensuó definir a nuestra organización como “Tribalista”, una suerte de tercera vía. Y ahora hay quien nos acusa de ser “racialistas”. ¿Y eso debería ser ofensivo? ¿Acaso es lo mismo el término “racialismo” que el término “racismo”? Por supuesto que no, el racialista no cree en ningún género de “supremacismo”. Pero ya se sabe: todo lo que derive de la raíz “raza” es políticamente incorrecto, y como dice el refrán, difama, que algo queda. Por eso yo no soy partidario de ese tipo de terminología: hay que tratar de desvincularse de conceptos que lleven a equívoco. Soy más afín al término “sentimiento identitario”, ya que de eso se trata: luchar contra el mundo globalizado buscando las raíces de nuestro Pueblo, de nuestras tribus.
Y es este tipo de conflicto el que da pábulo a otro frente de batalla, y en éste caso voy a mirarme el ombligo un momento, y a hablar de mi país. En el Odinismo patrio (de forma muy similar a lo que acontece en la sociedad europea en su conjunto) sufrimos una enorme tara, y es la carencia del sentimiento de pertenencia a un colectivo. Los Odinistas españoles (en este caso me voy a meter yo también en el saco) tienden a valorar a otros Odinistas en función de la asociación a la que pertenecen (si acaso pertenecen a alguna), dando preponderancia a prejuicios, originados la mayor parte de las veces por malas relaciones personales, por hechos negativos puntuales, o por simple rumorología. Y en esto TODOS tenemos una parte de responsabilidad. Y, como si de un partido político se tratase, practicamos una especie de “disciplina de partido” que nos nubla la objetividad.
Ahora que tenemos los ingredientes del cóctel, agitemos todo lo anteriormente mencionado, y así daremos lugar a la situación actual, una situación que, personalmente, me abochorna, pero que es tan real como vergonzosa: “hay que ver, que me he enterado que en Nosedónde hay un clan y no tienen sacerdotes… Seguro que no son Odinistas”; “¿Que si conozco a Fulanito? Ni le dirijas la palabra, es Folkish, es un nazi”; “¡Anda, eres Odinista como yo! Pero ¿cómo dices? ¿Perteneces a ESA asociación? Pues vete a la mierda”; “Me va a decir a mí el viejo ése cómo tengo que hacer las ceremonias, ¡lo que me faltaba! Como saque el hacha, se le va a acabar el sermoneo”. Divertidas frases, ¿verdad? Pues son el pan de cada día para muchos Odinistas. Estoy convencido de que algunas os habrán sonado, y de que podríais añadir a la lista unas cuantas más.
Pues le pese a quien le pese, eso no es Odinismo. Ni me gusta ni me representa, pero sí que me importa porque afecta a mi comunidad. Y aunque me duela el reconocerlo, es debido precisamente a que FALTA COMUNIDAD.
Y yo, con sinceridad, creo que todo esto se debe a tal circunstancia. Hay que HACER COMUNIDAD, no me cansaré de repetirlo. Hay que empoderar el papel de los clanes/kindreds como núcleo básico y fundamental  de nuestra fe; hay que recordar que, para el Odinismo, la libertad individual es una máxima irrenunciable; a fin de cuentas, hay que entender que somos muy pocos, que tod@s vamos en un mismo barco y que, a pesar de ello, cada día estamos más desunidos porque damos preponderancia a lo que nos separa, ignorando deliberadamente lo que nos une. ¿Por qué tanta rabia? Pareciera que, para ser Odinista, hay que cumplir la condición de odiar a alguien, sea una persona, una asociación o un colectivo, enarbolando el lema Si no estás conmigo, estás contra mí.
No sé cómo hemos llegado a esto. De hecho, hay quien ha llegado a nuestra comunidad recientemente, y se ha encontrado con todo este tinglado ya montado y asentado. Y no podemos consentirlo. Debemos ser capaces de tender puentes, de estrechar manos y de crear lazos de unión. Respetemos nuestra libertad individual, dejemos que cada clan se autogestione, y desde esas premisas agrupémonos en organizaciones que nos den estabilidad y fuerza, y que dichos organismos se obliguen a trabajar unidos por el bien común, abandonando egos y rencillas personales. Es el tiempo que nos ha tocado vivir, pero me niego a ceder al victimismo y el desánimo. SOMOS COMUNIDAD, hay que interiorizar esa idea como un mantra. Basta ya de enfrentamientos cainitas. El enemigo está frente a nosotros, y no entre los nuestros. Basta ya.
Tenemos al adversario delante, no detrás
(Imagen: fotograma de la serie de TV “Vikings”)
 
Bueno, esto era lo que hoy quería compartir con vosotr@s. Tal vez el texto sea un tanto confuso, tal vez no sea mi escrito más brillante, pero era algo que llevaba dentro y debía exteriorizar, por muy políticamente incorrecto que sea. Y recordad que se trata de una mera opinión personal: sólo hablo en mi nombre, aunque sé que muchas personas estarán de acuerdo conmigo.
¡Hasta el próximo post!
Manuel Garzón
Vicepresidente COE


Fuente: Blog de la Confesión Odinista Española

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