Publicado: Jue, Feb 23rd, 2017

ODINISMO JUNGIANO

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El odinismo es una religión, y como tal, consiste en un conjunto de creencias, comportamientos y ceremonias propias de un grupo humano y con las que reconocemos una relación directa con la divinidad. Sin embargo en ásatrú, gracias a su apoyo a la individualidad y la búsqueda del propio camino, se establece que esta conexión con la divinidad se puede dar de muchas formas.

Más allá del hecho de participar en una ceremonia por cultura, tradición, respeto o gusto, ésta se podría plantear como la búsqueda de nuestra propia “divinidad”.

Ásatrú nos dice que “los dioses, tanto Æssir como Vanir, se encuentran en hermandad y armonía con todos nosotros, y aunque sus actos sean ambivalentes, se encuentran unidos frente a las fuerzas destructivas y del caos.”.

Desde nuestro Kindred somos conocedores de la simpatía que siente ásatrú con las hipótesis del psicólogo Carl Jung, y por eso hemos basado nuestra propia concepción en sus ideas, llamando a esta vertiente “Odinismo Jungiano”, la cual compartiremos con vosotros:

Partimos de que, según Jung, existe un “Inconsciente colectivo”, que trasciende el “Inconsciente personal” y la razón, esto se manifiesta a través de los símbolos inconscientes, ancestrales y primordiales que todos conocemos por naturaleza (como el saludar con la mano, por ejemplo).

Esto es sin duda aplicable a las religiones y mitologías, por las cuales Jung también se interesó, y acabó determinando que en los hombres de diferentes culturas, había imágenes oníricas y fantasías correlacionadas con motivos similares, a estas las llamó “Arquetipos junguianos”.

Estos arquetipos son símbolos que representan ideas comunes en las personas, la visión de la naturaleza, los sentimientos, las virtudes, e incluso, cargos y posiciones sociales.

¿Y qué son si no nuestros dioses que la viva imagen de estos arquetipos? Thor el héroe, Odín el sabio, Tyr el guerrero, Freya la naturaleza… Todos estos símbolos, más allá del nombre que les pongamos de manera consciente, están dentro de nuestro instinto biológico de manera innata y hereditaria.

El uso de estos arquetipos afecta emocionalmente a la consciencia, por tanto, son el camino hacia nuestro verdadero yo, lo qué Jung llamó el “Sí-mismo”.

El “Sí-mismo” representa el epicentro de nuestro ser, Carl Jung afirma que esta formado por el “Yo consciente”, la imagen que damos de nosotros, la “Sombra”, nuestro lado instintivo e incosciente (que generalmente rechazamos), y el anima o animus, nuestra parte femenina o masculina (la contraria a nuestra condición sexual biológica, y por tanto, generalmente también rechazada).

Al igual que como se pretende en nuestra religión, Carl Jung decía que debíamos partir del colectivo a la individualidad, y para hacer esto, debíamos aprender a querer todas nuestras partes y saber aprovecharlas, siendo y queriéndonos como realmente somos, a este proceso lo llamó “Individuación”.

Por ultimo, añadir que Jung veía el “libido” como la energía psíquica y vital que nos mueve a hacer las cosas, una energía que no se pierde, si no que fluye, se focaliza y redistribuye.

Por tanto, y para ser breves, podríamos decir que cuando en Ásatrú nos referimos a la comunicación con los dioses, no nos referimos a otra cosa que la focalización del libido hacia nuestras metas e ideas, lo cual logramos mediante los arquetipos que encarnan éstos, y que no son otra cosa que un llamamiento a nuestro incosciente y, por tanto, a la totalidad del Sí-mismo, para así involucrarnos con toda nuestra energía y potencia en nuestros propios propósitos.


Source: COE – La Fragua de Odin

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