Publicado: Dom, Dic 18th, 2016

La leyenda de Sven el Miserable: Un cuento sobre la virtud de compartir en Yule.

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Se acerca Yule… unas fechas magicas donde las gentes comparten los bienes de la tierra y todo extranjero es bien recibido en los hogares, en estas fechas, la hospitalidad es una bendicion y ricos y pobres comparten su hogar y su cena con todo aquel que viaja por los frios caminos del norte.
Al menos, asi era antes, y como casi todas las historias que suelo contar, esta sucedió hace mucho, mucho tiempo en las tierras del helado norte, donde vivia un hombre conocido como Sven el Miserable.
Ya se que no es un nombre bonito, pero creedme, pequeños, la gente del norte no suele adjudicar apodos desagradables a nadie, a no ser que este alguien se lo haya ganado a pulso, y podeis estar seguros de que Sven se merecia sin ninguna duda tal apodo.
Era un hombre pendenciero, jugador empedernido, y bebedor . No es que jugase mal, es que , en cuanto las cosas empezaban a irle medianamente bien , se volvia un engreido, y empezaba a beber como un poseso durante el juego, de este modo, en poco tiempo perdia la concentracion por efecto del alcohol y siempre acababa perdiendo grandes sumas de dinero.
Asi, tenemos a Sven vagando por los caminos en una tarde fria, sus pies se hunden en la nieve fresca, esta cansado, no tiene una misera moneda en los bolsillos y esta hambriento, asi que , como puede avanza por el estrecho camino a lo largo del bosque, rumbo a la aldea mas cercana, donde quiza, dadas las fechas que se aproximan, pueda encontrar un cobijo para pasar la noche.
Fue entonces cuando lo vio, una figura acurrucada al lado de un arbol en el borde del camino… al principio penso que era un caminante que , como el, hacia camino hacia la aldea, pero no tardo en darse cuenta que aquel desdichado hacia muchos dias que habia dejado de caminar. Podria tratarse de un hombre enfermo, o quiza de algun caminante que fatigado por el camino, se sento a descansar apoyado en el arbol, y tuvo la desgracia de quedarse dormido… luego el intenso frio hizo el resto.
Penso que aquel pobre hombre ya no necesitaba su capote, asi que antes de enterrarle como pudo en la nieve fria, le registro de arriba a abajo, pero aparte del capote, nada encontro que mereciese la pena.
Cuando iba a continuar su camino, con muy oscuros pensamientos sobre la clase de suerte que le esperaba si la cercana tormenta de nieve que se adivinaba en los cielos le sorprendia en el bosque antes de llegar a un lugar seguro, vio no lejos de alli un zurron de cuero oscuro, y se acerco a rebuscar en su contenido.
Hubiese agradecido que contuviese cualquier clase de alimento, que le permitiese tomar un bocado para reponer fuerzas, pero lo unico que encontro dentro fue una vieja bolsa de tela, y lo que encontro dentro de ella le dejo con la boca abierta.
Plata… una considerable cantidad de plata picada, que hacia que aquel brillante metal en sus manos le hicese esbozar una sonrisa… penso que sin duda aquellas riquezas pertenecian al desdichado que acababa de enterrar en la nieve, y siendo Sven tal y como era, no quiso ni preguntarse de donde habia salido tal fortuna en un hombre de apariencia tan miserable como la suya, si cabe, todabia mas.

Ahora aquella plata era toda suya!…. se metio unas cuantas pequeñas piezas de plata picada en su propia bolsa vacia…. y el resto lo dejo estar en en zurron que cargo consigo, y asi, a marchas forzadas por miedo a la tormenta, siguio avanzando por el sendero del bosque, hasta que agradecio a los dioses el divisar una luz a lo lejos.
Sin duda, eran las luces del atardecer en una aldea cercana, o quiza una granja solitaria… en todo caso, era un refugio para la noche, asi, que Sven el Miserable penso que ese era sin duda su dia, y que la suerte la tenia de cara.
Antes de acercarse a lo que se adivinaba como una pequeña y solitaria granja, penso en que, no tenia necesidad de presentarse alli con su zurron cargado de plata… no sabia que clase de gente le esperaba alli, asi que, como se suele decir “cree el ladron que todos son de su condicion”, Sven se volvio desconfiado, se aproximo a una piedra grande, una larga losa de piedra que marcaba los lindes del camino, y señalaba la proximidad de una aldea.
Sven no sabia leer las runas grabadas en la piedra, en realidad, en esos tiempos pocos sabrian leerlas, pero aquella roca grabada al lado del camino, le indicaba que cerca habia sin duda un señor poderoso que la habia mandado levantar. Sven sabia que ningun campesino se atreveria a cavar al lado de aquella roca por respeto al gran señor que la habia mandado levantar, pero el era astuto, asi que hizo un agujero en la nieve al pie de la gran roca, y alli escondio el zurron con la plata… asi, en cuanto pasase la tormenta, podria regresar a por ella… y empezar una nueva vida de señor… A partir de ahora, ya nadie se atreveria a llamarle nunca mas Miserable.
Una vez acabo de enterrar su tesoro, y con las manos medio heladas, por el frio de la nieve en la que habia estado cavando, continuo camino hasta la granja, y medio desfallecido, llego ante la puerta de lo que parecia ser una granja de gente extremadamente pobre.
En la puerta aparecio una niña pequeña, que le permitio entrar antes de que Sven casi cayese al suelo, desfallecido por el hambre y el frio…
Cuando recupero el conocimiento, se encontro sentado en una silla muy rustica, cerca de una pobre fogata, y ante el, estaban un hombre y una mujer y la niña que le habia abierto la puerta.
Eran gente muy pobre, apenas tenian mas que la ropa que vestian y unas muy excasas posesiones que eran el poco mobiliario de la casa. Con todo, y excusandose por lo pobre que iba a ser el alimento que le podrian ofrecer, el ama de la casa, le entrego un plato de sopa, si es que, aquella comida tan pobre podia llamarse asi…
Era apenas un pobre caldo caliente donde flotaban unas cuantas legumbres excasas y eso era todo…acompañado de un pedazo de pan de avena, tan duro y seco, que tendria que remojarlo varias veces en la sopa caliente para poder tragarlo.
Sven miro a su alrrededor, la mujer agacho la cabeza avergonzada, mientras el campesino sin decir nada, abrazaba a su hija negando con la cabeza, como diciendo “nada mas podemos ofrecer forastero”.
Sven tomo una cucharada de aquella sopa caliente…y torcio la cara con desagrado, escupiendo de mala gana lo que acababa de tragar… En otro momento, sin duda se la hubiese tragado toda, hasta la ultima gota, incluso hubiese rebañado el plato con el pan humedo… pero como dicen los antiguos dichos “la avacia es hermana de la sobervia”.
Sven penso, “ahora soy un hombre rico…¿porque tengo que conformarme con esta bazofia incomible?… tengo en el bolsillo plata para pagarme un buen alimento…pero estos muertos de hambre no tienen nada que merezca la pena …. nada de comida que merezca pagar por ella”.
Asi que, se levanto altivo y recogio el manto y se lo puso…pese a que el campesino le rogo que se quedase…que se avecinaba la tormenta.
Sven tuvo muy malas palabras para la pareja de campesinos, incluso hizo llorar a la pequeña, y tras dar un portazo, salio fuera de la cabaña y se hecho al camino gruñendo y maldiciendo por lo bajo… “ hoy es mi ultimo dia de miserias!”.
Los campesinos le vieron alejarse, y nada que pudieran hacer por detenerle, valio de mucho, aquel forastero tan mal encarado, desaparecio en el camino, y con el, tras sus huellas, aparecio la tormenta.
Pero Sven no la vio llegar, caminaba contento y a grandes zancadas por el camino, rumbo a la que el creia que seria , la cercana aldea… pero a veces, los calculos no son tan seguros como uno cree, y los inviernos del norte, cuando Skadi, la señora del invierno reclama su reino en los bosques, no son nunca una fiesta…

Asi, la excasa media hora de camino de paseo que seria hasta agradable un dia cualquiera que separaba la aldea de la granja de los campesinos pobres que acababa de abandonar, se comvirtio en un infierno de frio y nieve, y aunque veia las luces de la aldea a cierta distancia, lo cierto es que, la tormenta le sorprendio de lleno… y poco a poco comenzaron a fallarle las fuerzas.
Primero fueron unos cuantos copos de nieve , que Sven recibio refunfuñando, tapandose con el capote la cabeza, poco despues, un frio gelido y continuado, y una ventisca de nieve que apenas le dejaba ver delante de si, mas de unos metros en la senda.
Despues el camino se hizo eterno, la nieve era cada vez mas espesa y blanda, y cada paso suponia enterrarse hasta las rodillas, o caer y tener que incorporarse maldiciendo,en medio de aquel mar de nieve blanca , y lo peor de aquel castigo de Skadi a la sobervia de Sven, es que veia realmente cerca, las luces de la aldea.
Sin embargo, acabo rendido , desplomandose sin fuerzas en el camino, incapaz de volver a levantarse, mientras la nieve empezaba a cubrirle por encima de sus ropas, y intentando extender la mano hacia la luz lejana, como si aun pudiese alcanzar de alguna forma la aldea.
Entonces se dio cuenta Sven de su error…ahora daria toda la plata del mundo por una cucharada de aquella sopa caliente, y le pareceria estar en un palacio al calor de la pequeña hoguera en la vieja cabaña de los campesinos, incluso sonreiria feliz a la pequeña que le tendia el pan duro como una piedra, que le pareceria el mejor de los manjares… por el que daria ahora toda la plata que poseia…si pudiera!.
Cuando desperto, se encontro tendido en un camastro, rodeado de gentes que le miraban con caras preocupadas… sin duda, de alguna forma, habia llegado a la aldea, aunque no podia recordar el como ni de que manera.
  • Gracias has de dar a los dioses forastero!- Dijo una mujer acercando a sus labios un tazon de leche caliente con miel.

  • Y los dioses hicieron sin duda que me retrasase en mi camino repartiendo toneles!- Dijo una voz de hombre mas grave mientras se acercaba a observar como Sven lentamente abria los ojos y observaba todo a su derredor… como si aun le costase creer que de alguna forma, se habia producido un milagro y habia escapado a una muerte cierta.
Comio y bebio de todo lo que le ofrecieron todos los que le rodeaban, y tras oir como un tonelero le habia cargado en su carreta tras encontrarle a poca distancia de la aldea , agradecido y como uno mas, se unio al jolgorio de las celebraciones del Yule, como uno mas en la fiesta.
Incluso, cuando se le paso el susto, acepto de buena gana un cuerno de hidromiel, y bebio y empezo a escuchar las historias de las buenas gentes, que mientras cenaban , hacian planes para continuar con sus vidas, tras la tormenta de nieve de aquella noche, y tras los dias de fiesta.
Sven escucho de la necesidad de reparar el puente que cruza el rio hacia el sur, y de que habia que techar de nuevo y reparar las vigas del viejo salon comunal, incluso de la necesidad de reparar tambien el molino de agua que usaban todos en comun para la molienda del grano… pero aunque todos brindaban y decian “los dioses nos ayudaran”, la verdad es que entre tanta sonrisa, Sven adivinaba a unas gentes muy sencillas y trabajadoras, con unos problemas muy dificiles de arreglar que hacian de sobrevivir a aquel duro invierno, una apuesta muy seria.
Quiza agradecido por haber salvado la vida, Sven empezo a prometer que el se haria cargo de costear las reparaciones, y como si se tratase de un elfo o un hada, iba por la sala prometiendo cumplir deseos a todos, aunque nadie se lo tomase muy en serio, sin duda, habia bebido demasiada cerveza.
Y asi, tan de repente como aparecio, tras una dura noche, desaparecio la tormenta, y Sven salio con los campesinos a reparar los estragos de la nieve por toda la aldea. Trabajo agradecido a todos, como uno mas, y no falto quien medio en broma, le recordase todas las promesas que habia hecho como si se tratase de un emviado de los dioses, a todos aunque nadie esperaba que fuesen cosa seria.
Pero Sven sonreia para sus adentros, y dejo pasar unos dias, trabajando duro en reparar en la aldea, los estragos de la tormenta… al cabo de esos dias, la nieve empezo a menguar en espesor…y una buena mañana Sven desaparecio de la aldea… Todos pensaron que habia seguido su camino, pero la verdad es que Sven tenia otras ideas.
Con la plata que portaba encima, compro a un granjero un caballo, y con el, se dirigio a la gran roca tallada de runas, para desenterrar su tesoro, y con el , en su zurron, cabalgo hacia la gran ciudad donde se habia arruinado jugando… alli sabia donde gastarse la plata … pero esta vez no seria jugando… esta vez, no se dejaria guiar ni por la avaricia ni por la pereza.
En la gran noche del fin de Yule, se presento en la cabaña de los campesinos, tras de si, venian en larga hilera, una columna de carretas… llenas de materiales y de alimentos… de esta forma, Sven se disculpaba con los campesinos por su comportamiento tan ruin y por despreciar la hospitalidad que tan generosamente se le habia ofrecido la noche de la tormenta.
Se dice que, habiendo comida y materiales para el trabajo, no faltaron manos dispuestas para las tareas, y asi , uno a uno, fueron haciendose todos los trabajos necesarios para mejorar la vida a todos los habitantes de la aldea.
De Sven dicen que se quedo tan pobre como antes de empezar esta historia, pero ahora habia encontrado una riqueza mucho mayor que la plata o el oro…Ahora le llamaban El Generoso Sven, y tenia abiertas en todas las casas de la aldea todas las puertas, nunca le volvieron a faltar ni el afecto de una sonrisa amiga, ni un plato de sopa fresca…

Y es que como dicen en el norte “Una sonrisa amable vale plata… y una mano tendida abre todas las puertas”.


Fuente: Blog La Cuna de Magni http://lacunademagni.blogspot.com/New feed

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