Publicado: Dom, Dic 4th, 2016

Shean el perezoso y el maestro Cuervo: (Cuento tradicional Irlandes)

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Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, habito en Irlanda una familia de granjeros que se pasaron la vida, esperando que los dioses les concediesen un hijo, y asi, por mas que lo intentaron, pasaron los años y el ansiado hijo no llegaba.
La ya muy madura esposa, acudio en peregrinacion al centro de Irlanda, donde decian que se reunian los Druidas para honrar a los dioses, y alli se quedo, arrodillada durante dias a los pies de las estatuas de madera de los dioses, suplicando por el tan ansiado hijo que les confortase en su vejez.
A veces, los dioses son caprichosos, pero esta vez, quiza porque la pobre mujer se paso dias y noches enteras al raso, orando a los dioses sin importarle el frio de la noche o la lluvia intensa, los dioses se apiadaron de ella y al regresar a casa , tras un largo y extenuante camino de vuelta, la semilla de una nueva vida habia sido concedida por los dioses… y asi, el ya casi anciano matrimonio, vivieron con regocijo la preñez de ella, y cumplido el tiempo de feliz espera, nacio por fin el hijo que tanto deseaban.
Asi, pusieron a su hijo el hermoso nombre de Shean (misericordia de los dioses), y ya felices por tener al fin un hijo que heredase sus pocas posesiones, continuaron sus dias, hasta que la vejez empezo a blanquear sus cabellos y curvar sus huesos.
Shean crecio para cuidar de sus ya muy ancianos padres, y pese a que, como corresponde a todo hijo, era respetuoso y cuidadoso con sus padres y les procuraba una buena vejez, lo cierto es que sus ancianos padres no tardaron en darse cuenta de que, pese a que su hijo procuraba que nada les faltase en su vejez, no servia en absoluto para hacerse cargo de la granja.
Al joven muchacho no le agradaban en absoluto las duras tareas del campo, y si araba de muy mala gana la tierra o cuidaba del escaso ganado que poseian, era unicamente por asegurar el alimento necesario para sus padres, ya que el cuidado de los ancianos es un deber sagrado entre los antiguos pobladores de Irlanda. Pero fuera de esto, Shean se pasaba el dia holgazaneando, y manteniendo a duras penas la granja en sus minimas funciones.
Sus padres estaban tristes, nada decian, pues su hijo cumplia con su deber de cuidarles en su vejez, pero dada su dejadez, la granja estaba cada dia menos cuidada, y se iba deteriorando poco a poco, de la poca tierra que poseian, el muchacho solo sembraba menos de la mitad, asi que la tierra se estaba llenando de malas hierbas y hechandose a perder, lo mismo sucedia con el resto de la granja, que lucia abandonada y maltrecha.
Asi que, viendo los ancianos que, nada se podia hacer para inculcar a su hijo el amor por la granja y sus tareas, trataron de buscarle otro oficio, uno que le garantizase un futuro en el dia en que ellos faltasen.
De esta forma, se encontraron con el Bardo Fay (el cuervo) , y le hablaron de su hijo, el bardo se comprometio a intentar formarlo en su dificil oficio, y de esta forma, los ancianos se retiraron agradecidos.

Aquella misma noche, los ancianos hablaron en la cena con su hijo, y le comunicaron que en cuanto ellos ya no estuviesen, el bardo Fay se encargaria de formarle como bardo. Al joven Shean le parecio una propuesta fabulosa, los bardos tenian un trabajo aparentemente sencillo, iban de aldea en aldea, recitando poemas y contando historias, a veces, servian de enlace entre los campesinos y los dioses, y a cambio de esto, recibian el mejor de los tratos, pues cuando un bardo visitaba una aldea, todos se afanaban en agasajarle con el mejor trato, el mas exquisito alojamiento y la mejor comida y bebida.
El invierno y los frios se llevaron a la isla de la eterna juventud y a compañía de los dioses a los dos ancianos, pese a los cuidados de Shean, que, libre ya de la obligacion sagrada de cuidar de sus padres, no tardo en malvender tierras y granja, asi como en deshacerse de las pocas cabezas de ganado que poseian sus padres por un puñado de monedas.
Despreocupado y holgazan, no tardo mucho en quemar en bebida y una vida poco decorosa lo poco que habia sacado de su herencia. Asi que, en la calle, sin una triste moneda de plata y sin alojamiento, recordo que sus padres le habian hablado de Fay el bardo, y aunque , para que mentir, la idea de trabajar le repugnaba, penso que el esfuerzo en formarse valdria la pena, pues en cuanto fuese un bardo , la vida le vendria regalada. O eso pensaba el!.
Asi que, se presento ante el anciano Fay, un hombre de larga barba negra y ojos aun mas oscuros, siempre rodeado de un grupo de aspirantes a bardo que le veneraban como un maestro.
Entre los compañeros, y tras ser aceptado y vestido con una tunica de aprendiz muy modesta (en todo caso, bastante mas pulcra que la desastrosa ropa que antes portaba, que debido a su vida de absoluta dejadez, apestaba como un cerdo en su pocilga), escucho que el anciano bardo, habia transcendido mucho mas alla del arte de la poesia, sus aprendices hablaban de el con veneracion, decian cosas extraordinarias de un hombre que, según decian, habia llegado a conversar directamente con los dioses, y habia recibido de ellos el poder para obrar mas de un prodigio.
Shean no se creia nada en absoluto de esas historias, pensaba que un bardo no era otra cosa que un habil charlatan, un hombre con mucha habilidad para explotar la credibilidad de los campesinos y aun si era realmente bueno, las gentes de la clase elevada, contandoles historias antiguas, o creando relatos donde se exagerasen las pequeñas gestas de los nobles locales, viviendo asi una vida regalada por narrar a las gentes justo la clase de cuentos que deseaban oir.
Pero lo cierto, es que Fay era un hombre extraordinario, un mistico que aspiraba a formar no solo buenos contadores de historias, sino a preparar las mentes de los aspirantes, para percibir otras cosas mas alla de la buena poesia o el uso de la palabra para tejer buenas historias.
Fay aprendio a hablar con los animales y a escuchar todas y cada una de las señales de la naturaleza, y como buen bardo, aspiraba a que sus aprendices aprendiesen esas artes, pues el, tras muchos años de aprendizaje y practica, habia sobrepasado con creces las habilidades propias de un bardo, ahora estaba preparado no solo para narrar buenas historias, sino para escuchar los lamentos y problemas del pueblo, y ofrecerles consuelo, incluso, en algunas ocasiones, para ser el guia de las sencillas gentes del campo y hacer en su nombre ofrendas a los dioses.
Una mañana muy temprano, apenas dos dias despues de que Shean entrase a formar parte de los aprendices de Bardo, el maestro les ordeno cargar con una cantara enorme de barro sobre sus cabezas, y seguirle al rio… Shean no entendia en absoluto nada de lo que sucedia, podia comprender las largas y aburridas charlas del maestro, a las que fingia prestar atencion, acerca de como habia que narrar una buena historia, y como habia que adornarla para ganarse la aprobacion de las masas que escuchaban…pero ¿¿ acarrear agua del rio en cantaros de barro??…¿que clase de enseñanza era aquella?.
Al llegar al rio, el maestro les ordeno llenar las cantaras de agua, y seguirle cargando con ellas hasta lo mas profundo del bosque, pero Shean era demasiado vago para esforzarse demasiado, asi que apenas lleno menos de la mitad de su cantaro… y mientras los demas seguian al maestro a duras penas, acusando el cansancio de cargar sobre sus cabezas con los pesados cantaros llenos de agua, el iba riendose por lo bajo de sus compañeros, pensando “mira a todos estos tontos siguiendo los caprichos de este viejo, mientras yo voy descansado “.
La leccion fue larga y sumamente interesante,el maestro Fay hablaba de los animales del bosque, de como cada uno de ellos tenia su significado y sus caracteristicas magicas según las tradiciones seculares del pueblo, y de como era necesario para todo buen bardo, conocerles a todos, para asi poder comparar a los animales y sus habitos con los hombres y sus acciones, y asi poder tejer buenas historias y poemas.
Shean casi se durmio a lo largo de la extensa charla, hasta que, en un momento dado, el maestro Fay suspiro profundamente y dijo “bien alumnos, espero que lo aprendido os sea de provecho, ya que nada mas os enseñare hoy”…. Despues cerro los ojos, y recito una amplia cancion con cadencia lenta, en una lengua muy antigua, que los jovenes no lograron descifrar… tras la cual, solicito un trago de la cantara de uno de sus seguidores… tras hechar un largo trago, sonrio y dio las gracias al joven Hagen que siempre estaba atento a las necesidades de su maestro y exclamo “por el luminoso Goibniu!!, que sabrosa cerveza!”.
Shean no podia creer lo que veia, todos los aprendices empezaron a beber de sus cantaros, y a deleitarse con una sabrosa y excelente cerveza, mientras que el, apenas pudo hechar mas de tres tragos de su cantaro casi vacio. Tras esto, todos empezaron a cantar a coro muy alegres por la medio-borrachera de cerveza, y Shean no pudo mas que fingir estar tan contento como el resto, y tras tragarse su amargura como pudo, descansar sediento unas horas a la sombra de un arbol, mientras los demas dormian la borrachera.
Al amanecer del dia siguiente, todos volvieron a ser despertados, muy temprano, y el maestro les ordeno seguirles a orillas del rio una vez mas, donde todos se bañaron, acabado el ritual de limpieza, el maestro les ordeno cargar con una piedra del rio y seguirle una vez mas, esta vez a lo alto de una colina.
Todos tomaron pesadas rocas del rio, y cargandolas a sus espaldas, subieron penosamente la montaña. Todos menos el vago de Shean, que tomo una pequeña y lisa piedra del lecho del rio… y riendose de sus compañeros, siguio a todos hacia la cima, jugueteando con su piedra.
La leccion esta vez fue sobre las aves, y una vez mas, el maestro enseño a sus alumnos acerca de las caracteristicas y costumbres de cada una de ellas, y de los mitos que el pueblo entregaba a cada especie… Shean mostro el mismo poco interes de siempre, hasta que el maestro dio por finalizada la leccion y dijo “que esto os sea de provecho, porque por el dia de hoy, no hay mas que os pueda enseñar”.
Diciendo esto, empezo a salmodiar una cancion tan extraña como la del dia anterior, y pidio a la joven Eileen (la hermosa como el sol) que le acercase su roca… a duras penas la joven muchacha logro levantarla y acercarla a su maestro… que tras levantarla sin aparente esfuerzo y ante todos romper un buen pedazo de ella, la mordio y declaro : “Por la bella y bondadosa Navia…que pan tan exquisito”.
Como el dia anterior, Shean se sorprendio al ver como todos sus compañeros comian hasta hartarse de un buen pan de cebada, crugiente y aromatico, mientras que el, por vago, hubo de conformarse con poco mas que un triste bocado y tenderse a descansar tras la comida, aun con hambres, antes de que el maestro ordenase el regreso, para colmo, todos cantaban contentos por el camino, y el , muy de mala gana, hubo de seguir los canticos, aunque se sentia molido de la caminata y muy hambriento.
Al tercer dia de su preparacion, apenas salido el sol, el maestro les ordeno salir al cercado, tomar un cepo de leña cortada, y tras esto, seguirle… todos tomaron un buen trozo de leña ya cortada, y con ella bajo el brazo, siguieron cantando a su maestro, todos menos Shean, que esta vez penso “hoy cuando el viejo cuervo haga su magia, yo sere el mas favorecido”, asi que, ni corto ni perezoso, esta vez, tomo un pesado tronco sin cortar, y bufando por el esfuerzo, siguio a todos a donde quiera que su maestro les llevase.
Anduvieron por el largo camino que lleva a la aldea, hasta que divisaron la posada, donde el maestro les ordeno entrar… tras lo cual, ordeno que todos descargarsen la leña al lado de la chimenea… todos llegaron mas o menos descansados tras un largo pero agradable paseo, todos, excepto Shean, que entro bufando y por fin solto su pesada carga frente a la chimenea.
Durante toda la jornada, el maestro empezo contando una historia, y tras el, ordeno a todos los aprendices que contasen una suya, cosa, que casi todos lograron hacer con éxito, arrancando los aplausos de todos los congregados en la posada. Todos, menos el mastuerzo de Shean, como ya hemos dicho, prestaba nula atencion a las lecciones de su maestro, asi que, poca gracia encontraron los oyentes en una penosa historia, mal contada y sin gracia alguna.
Acabadas las historias, todos recibieron en premio buena cena, y buena bebida, y por supuesto alojamiento para pasar la noche calientes…todos, menos Shean, que avergonzado por su pesima actuacion, no se atrevio a reclamar cena ni posada…hubo de acostarse en el establo, entre los animales, y dormir con el estomago vacio…

Al amanecer del cuarto dia, nada se sabia de Shean…dicen que aprendio una dolorosa leccion, no logro llegar nunca al grado de bardo, y se dice que acabo sus dias como leñador , eso si, uno dedicado, y el mejor de toda su cuadrilla. El sueldo no era mucho, y la comida no era la mejor, un plato de gachas calientes y un trago de vino aguado fresco…pero dicen que dada la energia que Shean empleaba en el manejo de su hacha, nunca le faltaron desde entonces ni las gachas, ni un buen lecho, ni un trago de vino fresco… lastima que se paso la vida añorando la vida regalada de los bardos … y todo por su dejadez de antaño y no querer escuchar la voz de Fay, el maestro cuervo.


Fuente: Blog La Cuna de Magni http://lacunademagni.blogspot.com/New feed

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