Publicado: Dom, Sep 25th, 2016

Pookah molinero : Leyenda tradicional de Irlanda

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 Muchas personas creen saber mucho acerca de duendes y hadas, como en todo lo que se pueda estudiar, hay “autoridades” en el conocimiento de estos seres magicos, y tenemos que fiarnos de lo que nos indican acerca de ellos si queremos conocerlos.
Asi, los expertos en leyendas sobre duendes y hadas, nos comentan que los pookah (puck, en inglés, y phwca, en antiguo gales) son una raza extremadamente salvaje y malévola de los duendes que habitan desde siempre la antigua tierra Irlandesa, y otros dicen que son una clase de espiritu malvado pariente de una criatura llamada will of the wisp, el “fuego fatuo” de las Islas Británicas; un ser magico que se presenta como una llama flotando en el aire con la capacidad de poder transformarse en casi cualquier cosa, para gastar bromas muy pesadas, eso sí: todos ellos coinciden en que el pookah casi siempre se presenta en forma de algun ser vivo, y puede adoptar distintas formas animales para cometer sus fechorias , entre las cuales se cuentan el robar cabras, cerdos, aves y hasta asnos, como en el caso del pookah de Offaly. Otras veces se entretiene en cambiar las señales que marcan los senderos para hacer que los caminantes se pierdan o en esconderse en los caminos y hacer terrorificos ruidos para asustar a los que por alli se pasen.
Sin embargo, si en realidad existió una verdadera experta sobre el tema hadas y duendes, ésta fue Lady Jane Wilde , una dama que se paso toda una vida estudiando a estas magicas criaturas quien, según sus propias afirmaciones, escuchó narrar algo muy diferente sobre estos traviesos duendecillos , y no queriendo olvidar lo que le contaron, lo escribió en su libro Ancient Legends, Mistic Charms and Superstitions of Ireland:
Asi esta dama tan sabia nos cuenta una historia muy distinta, según sus propias palabras”… el pookah es un ser amable y bien dispuesto, que a menudo suele ayudar a los sirvientes, campesinos y granjeros a cumplir con sus tareas, y sólo espera a cambio que se lo trate con amabilidad y afecto y, eventualmente, que se lo recompense con un poco de crema o leche y una hogaza de pan de centeno recién horneado.”
Para demostrar que esta criatura no es en absoluto el ser malvado que muchos aseguran que es, viajo buscando leyendas por toda Irlanda , y hacendosa como una hormiguita, las recogio todas en el libro que ya he nombrado, entre ellas encontramos una historia recogida en la región de Youghal, sobre el firth (una palabra de dificil traduccion, ya que puede referirse igualmente a bahias, fiordos o incluso pequeños estrechos o islas costeras) y a algunos cuentos recogidos a orillas del Mar Céltico, que demuestra el auténtico carácter de este duendecillo.
En el pueblo de Kilcredan, en plenas tierras de Munster, vivía hace mucho tiempo un viejo molinero, que según dicen se llamaba Phardrig, cuyo hijo, Proinsias, alternaba sus tareas en el molino de grano de su padre, con el cuidado del ganado de su propia familia y si se le ofrecia algo a cambio, tambien hacia de pastor para otros.
Acotumbrado a su trabajo que no le costaba demasiado esfuerzo, no era lo que podamos considerar un holgazan, ya que trabajaba de sol a sol y siempre estaba ocupado, ya que la fortuna de la familia era, más que escasa, prácticamente inexistente.Como suele suceder en esta clase de historias, era un hombre pobre y vivia como buenamente podia de su trabajo.
Una tarde en que Proinsias se hallaba apacentado las ovejas, se sorprendió al verse azotado por un extraño viento que no hacia sino intentar quitarle su sombrero de la cabeza, y cuando se lo calaba mas o lo orientaba hacia adelante, atrás, hacia su derecha o izquierda para intentar evitar la brisa, esta cambiaba constantemente de direccion, enseguida se dio cuenta de que esa brisa molesta no era algo natural y, al comprender inmediatamente de qué se trataba, corrió por todo el prado, gritando a voces: —¡Pookah! ¡Pookah! ¡Déjate ver y te daré parte de mi almuerzo de leche y queso de oveja!, Pero date prisa que la leche se calienta y se agria, y el queso huele que alimenta..y si no sales a compartir mi almuerzo, yo dare de el buena cuenta!
Y así siguió corriendo sin parar de gritar, ya que en el bajo prado, sabia que las ovejas estaban seguras, estubo un rato gritandole al duene, hasta llegar a un pequeño bosquecillo de avellanos silvestres, donde se topó con un enojado becerro al que, a pesar de su aspecto furioso, y de que este no paraba de embestirle, le arrojó su capote sobre la cabeza para inmobilizarlo.
El animal al verse preso, (o quizás deba decir el pookah, pues de él se trataba, como habreis adivinado) se calmó de inmediato, se arropó en el abrigo y luego le dijo: —Esta misma noche, antes de que asome la luna, , no te acuestes y que no te venza la pereza, no duermas y ve al molino de tu padre,alli sera donde te espere y donde podrás ver algo interesante.
Proinsias siguió al pie de la letra las indicaciones del duende y pese a estar molido de cansancio por toda la jornada de trabajo, subio a la colina donde estaba el viejo molino, pero no logró ver nada alli digno de mención, excepto los sacos de trigo y cebada, apilados junto a la muela, preparados para ser convertidos en harina al día siguiente, y a los ayudantes de su padre, que solian quedarse por turnos de guardia para vigilar que nadie se llevase el grano,ya acostados y dormidos sobre las bolsas.Solo el perro de uno de los muchachos se levanto y comenzo a ladrar..pero a un gesto suyo se callo enseguida, pues ya se conocian, asi que el animal, se acurruco en un rincon, y asi el muchacho espero acontecimientos…pero cansado de esperar,asumio que el duende le habia tomado el pelo y que no sucederia nada de nada.
Tampoco él tardó,, como entendereis pues como he dicho habia estado todo el dia trabajando, en quedarse dormido, y cuando desperto a la mañana siguiente para comenzar la tarea de molienda del grano, cuál no sería su sorpresa cuando abrio el primer saco de grano y descubrió que todo el grano ya había sido molido y embolsado,, era una harina de la mejor calidad, fina y aromatica, se notaba que la habian molido a conciencia, un trabajo bien hecho, y todo esto a pesar de que los ayudantes del molino aún estaban roncando. Y como hijo del patron, les desperto y pregunto por toda aquella harina y por las horas de molienda, pero ni uno solo de ellos habia tocado los sacos, ni sabian de nadie que se pasase para una molienda privada, cosa que a veces hacian los mas pudientes, que traian su grano y alquilaban unas horas el molino para moler su propio grano.
Intrigadopor el misterio de la harina que vendio a muy buen precio, y de la que salieron buenas tortas y mejores panes, repitió su aventura a la noche siguiente , con igual resultado y luego dos noches más, y lo mismo sucedió en cada una de ellas, aunque en ningún momento logró encontrar pista alguna sobre el misterio. Intentaba montar guardia para descubir al habil molinero que hacia una harina tan fina, pero siempre le vencia el cansancio y al despertar al amanecer, la tarea estaba ya completada.
Pero a la cuarta noche, cansado de tanto misterio, acudio al molino decidido a averiguar lo que pasaba, Proinsias se ocultó en un viejo arcón en desuso y para no dormirse se pinchaba en un dedo cada poco tiempo con una aguja para mantenerse despierto y asi, incomodo pero despierto espero escondido, dispuesto a no dormir en toda la noche, si era preciso, para develar el enigma, se puso a espiar la piedra del molino, lo que los molineros llaman “muela2”, mirando por el agujero de la cerradura.
Sin embargo y cuando ya tenia los dedos doloridos por tanto pinchazo y las piernas adormecidas, tuvo suerte y no debió esperar demasiado; ya que a eso de la media noche observó la llegada de seis hombrecillos con ropajes de vivos colores que, capitaneados por un anciano de aspecto andrajoso, comenzaron a trabajar con una velocidad y fuerza impropia de su minusculo tamaño hasta que la totalidad del grano quedó perfectamente molida y embolsada. Y fue una tarea hecha aprisa, pues lo que a el y los suyos les hubiese llevado moler hasta el alba, ellos lo hicieron rapido, tan rapido, que en poco mas de unas horas, la tarea estubo acabada… y tan rapido y silencioso como llegaron, partieron en la noche, sin que ni mozos durmiendo ni el perro guardian detectasen nada.
A la mañana siguiente, descendio del molino el muchacho muy contento y entusiasmado con su descubrimiento, y con voz entrecortada y hablando emocionado y deprisa contó a su padre lo que había visto en el viejo molino.
Asi sucedió que el padre del muchacho quiso saber mas acerca de los misteriosos duendes y esa misma noche el anciano Phardrig se dirigió al molino y al igual que habia hecho su hijo .se escondió en el arcón, para comprobar por sí mismo lo que sucedía.
Al ver trabajar a los siete duendes con tanta eficiencia, el molinero quedó tan encantadocon la tarea que ademas le salia gratis que peco de avaricia, y empezo a comportarse malamente, ya que al día siguiente despidió a sus obreros, y tal y como podeis imaginar, pronto logró reunir una pequeña fortuna con los salarios que dejó de pagar a los trabajadores que ya no necesitaba, aunque no dijo una palabra a nadie sobre los pookahs, por temor a echar a perder su racha de buena suerte.
Así pasaron los días y la molinda magica no cesaba con lo que las ganancias del molinero no paraban de crecer, llegó la nueva cosecha y con la abundancia de grano, no cesaba el trabajo de los duendes, mientras Proinsias acostumbraba esconderse dentro del arcón para ver trabajar a los pookahs y frotarse las manos pensando en sus ganancias.
Sin embargo, el joven hijo del molinero empenzo a sentir tristeza por la avaricia que consumia a su padre, sabía que su padre no sólo no les pagaba ya salario alguno a los que otrora le ayudaron, pues decia que ya no les precisaba y que su situacion de penuria y hambre no era asunto suyo, sino que tampoco se tomaba el trabajo de acercarles una ración de leche o crema y algo de pan a los duendes que hacian todo el trabajo por el, como todos sabían que debía hacerse. El viejo molinero se habia vuelto codicioso y en extremo avaro, decia que no era culpa suya la estupidez de los duendes que trabajaban gratis, pero esto solo lo comentaba con su anciana esposa e hijo que veian como cada dia se volvia mas tacaño y usurero.
Hasta que, finalmente, Proinsias comenzó a sentir un poco de pena por los duendes que tanto rabajaban a cambio de nada y, especialmente, por el anciano que parecia ser el maestro de la cuadrilla, que, a pesar del duro trabajo que realizaba noche tras noche, seguía vestido con los mismos harapos que el primer día, mientras su padre no movía un dedo ni mostraba gratitud hacia ellos y se dedicaba a acumular bienes y dinero.
Así que un buen día, se decidido a recompensar al pookah,y tomando una buena saca de monedas se dirigió resueltamente al sastre del pueblo y le encargó, sin consultar con su padre, que confeccionara un diminuto traje de la más fina lana que pudiera encontrar. Asi tambien como capas pequeñas para el resto de los duendes. Una vez cumplido el encargo, Proinsias dejó el traje junto a la muela del molino,, en el lugar donde él sabía que el anciano duende se paraba todas las noches, para dirigir los trabajos .Bien doblado lo dejo , al igual que las capas para el resto de la cuadrilla de los duendes.
A continuación, se escondió en el arcón,como ya hacia muchas nochs que su padre no hacia, seguro de que el trabajo de los duendes estaria hecho como cada mañana, y alli se quedo dispuesto a seguir paso a paso los acontecimientos.
  • ¡Caramba! ¿Qué es esto? – exclamó el viejo pookah al ver el traje. No le cabia en la cabeza que finalmente el molinero se hubiese acordado de agradecer su labor!-. ¿Será para mí? ¡Pues me lo pondré y me convertiré en un auténtico caballero!
Sin pérdida de tiempo el anciano duende se puso su nueva indumentaria y con un silbido repartio tambien las capas entre sus camaradas y tras esto, se paseó encantado por el viejo molino dando saltos muy contento, pavoneándose frente al resto de los duendes, que lo miraban asombrados.
Luego, recordando sus obligaciones, se dispuso a ordenar a los demás que se pusieran a trabajar, como era la costumbre cada noche,pero repentinamente se detuvo y exclamó:
-¡Un momento! Un caballero tan elegantemente trajeado como yo no puede ponerse a moler grano. ¡Arruinaría mi ropa nueva, manchándola de blanca harina! ¡Basta de trabajo para mí!, basta de trabajo para mis compañeros!. Mejor será que me dedique a viajar como corresponde a un gran señor, a recorrer un poco el mundo y a dejar que el resto de la gente pueda apreciar mis ropas nuevas.
Y diciendo esto, arrojó sus viejos harapos dentro de la muela y reuniendo a sus amigos, estos hicieron lo mismo con sus viejos ropajes, y a carcajadas todos bailaban contentos, tras de esto, cayo en la cuenta de que tanto jolgorio podria atraer curiosos al molino, asi que reunio a la cuadrilla de duendes con un silbido y se marchó sin siquiera abrir un saco de grano.
Así, esa noche nadie molió el grano; más aún, se cuenta que al dejar la puerta del molino abierta, entraron un monton de cuervos que dieron buena cuenta del grano en los sacos, el muchacho lo vio todo desde su escondite, pero nada hizo, penso que era mejor dar un escarmiento a su padre y no rebelar a nadie lo sucedido, por lo que a el correspondia, esa noche no habia estado alli, no habia visto nada y nada sabia de lo sucedido con el grano.
Por mas que espero el avaro molinero,, el anciano duende y su grupo jamás regresaron al molino, y Phardrig nunca volvió a saber nada de su diminuto benefactor. Claro que tampoco le importó demasiado al principio, pues el viejo molinero vendió su casa y, con todo el dinero que le dieron, más la pequeña fortuna que había hecho al no tener que pagar salarios, se dedicó al descanso y al ocio, llevando la vida de un auténtico caballero rico.
Eso dice al menos un final para esta historia, el otro , es un poco mas duro con el avaro anciano, dice que ya sin la magia de los duendes, y acostumbrado a la buena vida, despilfarro lo que habia ganado en no mucho tiempo, al cabo de poco mas de un año, ya habia malgastado todo lo acumulado y poco a poco, los lujos se acabaron, y finalizo sus dias tan miserable y pobre como era..dejando de herencia el molino a su hijo.
Proinsias, por su parte dicen que prospero, según unos, antes de que su padre malgastase todo su dinero, estudió hasta convertirse en un reconocido sabio y, con el correr del tiempo,dicen se caso con una joven doncella, tan hermosa que todos los que la conocían decían que parecía una princesa de un cuento de hadas.Dicen otros que llego a vivir bien, pero no tanto como en este primer final que os he contado, dicen que pese a que tenia que trabajar duro, el molino seguia siendo muy rentable, mas cuando se caso con una bella campesina que dicen que tenia fama de hacer los mas ricos dulces de la comarca. Asi, trabajando juntos, vivieron los dos jovenes muchos años, felices con lo que tenian y recordando con cariño a los duendecillos.
Sin embargo, algo que mencionan todas las versiones del cuento es que durante la ceremonia de bodas ocurrió algo muy extraño. En el momento mismo en que todos los presentes levantaban sus copas para brindar por la felicidad de la pareja, Proinsias vio, junto a la novia, una delicada copa de oro,estaba llena del vino más exquisito que había probado en su vida. Nadie pudo explicarse de dónde había salido aquella maravilla, aunque Proinsias sospechó de inmediato que se trataba de un regalo del pookah; así que brindó con ella por la novia y su felicidad, y se dice que ambos novios bebieron de ella toda la noche sin que el vino se agotara, hasta que acabaron un poco piripis, mientras, en algun lugar de la sala, un pequeño duende anciano vestido con muy ricos ropajes sonreia satisfecho.

Y no queda mas que decir, sin duda, aquel brindis con la copa dorada les trajo buena suerte porque a partir de allí jamás pasaron necesidad y pese a que no nadasen en riqueza, tampoco tuvieron nunca que conocer lo que es pasar hambre. Y la copa pasó a formar parte del legado familiar, pasando de padres a hijos, y aún hoy la guardan sus descendientes como un tesoro muy apreciado. O eso cuentan los O-Maillgh , una larga saga de molineros Irlandeses que incorporan a su escudo familiar una copa dorada con dos espigas doradas cruzadas bajo ella… sobre la copa, siete estrellas en plata…se dice que representan a los siete duendes.


Fuente: Blog La Cuna de Magni http://lacunademagni.blogspot.com/New feed

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